Un cliente no me paga: qué hacer antes de reclamar

Has hecho el trabajo.
Has mandado la factura.
Han pasado las semanas y, entre «ahora te lo miro» y el silencio, el dinero no llega.

Si tu cliente no te paga, lo primero que piensas es «pues lo reclamo».
Y claro que sí, pero hay un orden.

Desde enero de 2025, la ley pide que en la mayoría de las reclamaciones que acaban en juicio demuestres que intentaste arreglarlo antes hablando (lo que se conoce como MASC: un medio adecuado de solución de controversias, que incluye la negociación directa entre las partes).

Hay vías que se saltan este requisito, como el procedimiento monitorio, el cauce rápido para deudas claras.
Pero si tu cliente se opone y el asunto acaba en juicio, que puedas probar que intentaste resolverlo puede decidir cómo empieza tu reclamación.

Hacerlo bien es sencillo. Necesitas cinco cosas.

1. Sus datos, bien identificados
Nombre completo o nombre de la empresa, DNI o CIF, y un email o una dirección donde puedas demostrar que recibe lo que le mandas.
Si solo tienes su usuario de Instagram, empieza por ahí: pídele los datos para «actualizar la factura».

2. La deuda, clara
Qué factura es, cuánto te debe, de qué fecha y por qué servicio.
Cuanto más concreto, mejor.
Si tenías contrato o presupuesto aceptado, tenlo a mano.

3. Una propuesta de verdad
«Págame lo que me debes» no cuenta como intento de arreglarlo.
Tiene que haber una propuesta: un plazo para pagar, la opción de hacerlo en varios pagos o una reunión para hablarlo.
No es ceder, sino dejar por escrito que tú pusiste la solución encima de la mesa.

4. Prueba de que le llegó
Aquí es donde falla casi todo el mundo.
Un WhatsApp suelto o un email normal son difíciles de demostrar.
Lo más seguro es un burofax o un email certificado, que dejan constancia de qué mandaste y cuándo.

5. Esperar 30 días
Si en 30 días no te contesta, o te contesta que no, ya puedes reclamar la deuda en el juzgado, normalmente con un monitorio.
Y si te contesta y llegáis a un acuerdo, déjalo por escrito.

El mensaje que puedes adaptar (antes de acudir a un abogado)

«Hola, [nombre]. Te escribo por la factura [número], del [fecha], por [servicio], de [importe] euros, que sigue pendiente. Prefiero resolverlo contigo antes de dar otros pasos, así que te propongo [pagarla antes del día X / pagarla en dos plazos / una llamada esta semana para hablarlo]. Cuéntame antes del [fecha] cuál te encaja. Un saludo, [tu nombre].»

Fíjate en que no amenaza ni se disculpa.
Es claro, deja la puerta abierta y deja una fecha.

Ten en cuenta que este ejemplo, no quita que, según los casos, esta búsqueda de una solución amistosa extrajudicial, tenga que ser realizada por profesionales.

Mi consejo

Hazlo siempre, incluso si tu caso va por una vía que no lo exige.
Te cuesta un email certificado o un burofax.
Y te da algo que vale mucho: la prueba de que diste a tu cliente la oportunidad de pagar antes de ir a juicio.

Y la próxima vez, que no haga falta.
Un contrato o un presupuesto aceptado por escrito, con fechas de pago claras y qué pasa si no se cumplen, evita la mayoría de estas historias.

Un impago no se arregla con prisa. Se arregla con orden.

Si ya estás en esta situación, reserva tu consulta y lo ordenamos juntos.
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Con decisión y estrategia,
Andrea.

Este artículo es información general. Cada caso tiene sus detalles: si te está pasando, consúltalo antes de mover ficha.

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